Mafalda, que se pregunta muchas cosas y exclama su sorpresa ante muchas otras, nos inspira para hablar de los signos de interrogación y exclamación, que en español, no lo olvidemos, son de apertura y cierre (¿? ¡!). Estos signos pueden combinarse cuando el sentido de una oración es a la vez interrogativo y exclamativo. Lo importante, en estos casos, es mantener el orden en la apertura y el cierre. Por ejemplo:
¡¿Dónde me siento yo?!
No vale el desorden:
*¡¿Y yo qué tengo que hacer!?
En textos literarios es totalmente aceptable poner dos o tres signos de exclamación para poner mayor énfasis en su sentido exclamativo. Por ejemplo:
¡¡¡Dejadme en paz de una vez!!!
Eso sí, siempre usando el mismo número de signos de apertura y cierre, no dos y tres o tres y dos:
*¡Liberad a Willy!!!
Nota: En este blog utilizamos el asterisco para señalar las palabras o frases incorrectas.